> 05 de Febrero de 2018
Alegría rioplatense

En un fin de semana sin festejos para el rugby argentino junto a Los Pumas 7’s y Argentina XV, del otro lado del ‘charco’ Los Teros se aseguraron su lugar en la RWC de Japón 2019. Frankie Deges estuvo en Montevideo y te lo cuenta. ¡Imperdible!

Rodrigo Bruni nunca se va a olvidar el try que no fue. El tackle del sudafricano Hanco Germishuys hizo que el balón se le escapara unos milímetros antes de apoyar un try que hubiera dado la oportunidad de un kick que podría haber decretado el tercer empate consecutivo entre Argentina XV y Estados Unidos.
 
No fue, el equipo de Felipe Contepomi perdió el invicto de ocho triunfos y dos empates en el Americas Rugby Championship y por lo difícil del torneo, sus chances de repetir el campeonato obtenido en 2016 peligran.
 
Nunca es una sola jugada la que determina un resultado, solo que hay una que siempre saltará a la memoria y esa va a ser la de Bruni en el mismo estadio donde Los Pumas 7s ganaron su primer torneo internacional en 2004.
 
Paciencia
 
El StubHub Center, entonces Home Depot Arena, tuvo entre aquel plantel campeón a Corcho Fernández Lobbe y Santi Gómez Cora. Un golpe en la cabeza hizo que no juegue el día que le ganaron a Nueva Zelanda en la final.
 
Lo que consiguió el entonces velocista de Lomas Athletic en el rugby reducido es algo que aún no se agota. Ahora como coach del seven hace un trabajo fuera de los focos pero eficiente. El seven es cruel, un mal pique, una falla defensiva y de jugar en cuartos se pasa a jugar en el segundo lote.
 
En Hamilton no se pudo mantener el nivel de Ciudad del Cabo y Sydney. Es parte de lo que es seven. Todo apunta a San Francisco en julio y allí sabremos qué tan bueno es el equipo argentino. La paciencia en el seven es una virtud. Para los espectadores y para los hinchas.
 
Garrafa llena
 
Pocos apodos están mejor puestos que el del capitán de Los Teros que el sábado se aseguraron volver a su cuarta Rugby World Cup.
 
Su pasaporte dice Juan Manuel, pero Gaminara, el incansable tercera línea de Uruguay, es para todos Garrafa. Petiso, cuadrado y lleno de energía. Nunca le pregunté si ese era el origen del apodo, dudo que sea necesario.
 
Desde su debut internacional en las eliminatorias fallidas hacia Rugby World Cup 2011, el hombre del Old Boys de Montevideo, ha sido un factor importante de lo que festeja el rugby uruguayo: anotarse a la gran fiesta del 2019 y seguir prendido a la elite de nuestro rugby.
 
Los dos triunfos frente a Canadá en fines de semana consecutivos tuvieron de todo y la forma en que se definió el pasaje a unos Teros que están en pico de rendimiento.
 
En Vancouver ganaron por nueve puntos que podrían haber sido más. Esa diferencia parecía amplia para la revancha, pero no lo suficiente como para que Canadá no pudiera convencerse de que podían dar vuelta el destino y asegurarse un lugar en, al igual que las anteriores ocho, la novena Rugby World Cup.
 
Salieron a ganar los visitantes y acallaron a un Charrúa que salvo por unos tamboriles en la popular de espaldas al Río de la Plata, mantuvo un silencio nervioso hasta las momentos finales.
 
Lleno como tal vez nunca antes, muchos en el Charrúa pensaron que lo que pintaba para heroico se convertía en tragedia. Llegó a estar 15 a 0 abajo en el primer tiempo ya que rápidamente se esfumaba esa diferencia a favor.
 
Nunca nos asustamos
 
“Nunca nos asustamos, sabíamos que en el segundo tiempo se iban a caer,” me decía Rodrigo Capó Ortega en la casa de su madre el domingo al mediodía. Mientras quien fue su capitán en los juveniles de Carrasco Polo preparaba un asado para los de la categoría 80-81-82, incluidos Cochi Durán, asistente del ‘Mono Meneses, el ‘Potro’ remarcaba lo feliz que estaba de haber vuelto a jugar con la celeste después de haber jugado por última vez en 2014.
 
“Me sumé un martes en Vancouver y para el miércoles ya era uno más. Es un grupo muy lindo, muy comprometido.” Si bien no quieren comprometerse para Japón 2019, su buen estado físico y el nivel que mostró más el que tiene jugando su temporada 16 para el Castres francés dan a pensar que es mucho lo que tiene para aportar.
 
Uruguay clasificó directo como en el 2002. Aquella gesta, de la que Capó Ortega fue parte, fue marcadamente distinta. Tras perder en Chile, Canadá y Estados Unidos, jugaron los siguientes tres partidos en casa. Todavía se ríen de los cuentos del Saroldi, supuesto estadio que hoy no sería aprobado para ningún partido de rugby. “Como en la Copa Davis,” me comentó uno, con sonrisa complice. “Elegimos el terreno de juego.”
 
Esta vez se llega a una instancia mundialista a seis años del comienzo del Alto Rendimiento del Centro Charrúa. En un arranque, el hoy presidente de la URU Pino Piñeyrúa, de proyección internacional, se cargó el proyecto al hombro con otro actor fundamental del rugby uruguayo: Pablo Lemoine.
 
Se logró la clasificación a Inglaterra 2015 en el repechaje y cuatro años más tarde, el ticket a Japón llegó una etapa antes.
 
Si algo no tiene esto es una pizca de casualidad.
 
Uruguay tiene una limitación grande y es su tamaño geográfico y poblacional. Si el éxito es ser la mejor versión de uno mismo, el rugby uruguayo va camino a eso y Los Teros siguen dando muestras de lo que quieren ser.
Autor: Frankie Deges
Foto: Sudamerica Rugby
Fuente: Mundial XV
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