> 05 de Septiembre de 2016
Tres hookers, dos décadas

Mientras Los Pumas ya están preparándose para enfrentar a los All Blacks en Hamilton el próximo sábado, Frankie Deges encuentra un hilo conductor en un puesto clave en los últimos 22 años.

Fede Méndez. Mario Ledesma. Agustín Creevy. Tres hookers. Tres Pumas de raza. Con características diferentes fueron de los mejores en sus puestos. Ninguno nació hooker pero quedaron en nuestra historia grande.
 
Desde que el mendocino se puso la dos por primera vez en 1994, este es un puesto que ha estado más que bien cubierto en Los Pumas.
 
Los tres están enganchados por un hilo conductor que no se corta con Creevy porque esperando en la gatera, para cuando el actual capitán Puma termine sus días en el alto nivel, está el muy buen hooker Julián Montoya, listo para adueñarse por muchos años del puesto.
 
De pilar a hooker
 
Desde su debut en 1990 contra Irlanda, con tan sólo 18 años y un mes antes de terminar el colegio secundario, Méndez entendió lo que significaba vestir la camiseta celeste y blanca. Sus primeros 15 tests fueron de pilar izquierdo hasta que una lesión hizo que no juegue para Argentina en 1993. Se estableció en ese puesto el zanjero Matías Corral y Pipo Méndez y Tito Fernández entendieron que desaprovecharían un pilar dejando afuera cuando volvió Méndez. Para la serie en Sudáfrica, el del Mendoza Rugby Club fue movido, casi a desgano, al centro de la primera línea. Sería un camino de ida.
 
Corral, Méndez y Pato Noriega fue la primera línea dominante en el mundial de 1995 y el primer día del ’96 Méndez se instalaba en Durban para el primero de muchos contratos profesionales. Abrió el camino en muchos sentidos y de Durban se mudó a Bath y luego a Northampton. Con los Sharks fue subcampeón del primer Super Rugby y con los dos clubes ingleses ganó la Copa Europea.
 
Por primera vez perdió el puesto para el segundo test contra Francia en 1998, enseguida recuperándolo. En una tocata en su ciudad antes del Mundial 1999, una lesión en el tendón de Aquiles lo dejó fuera de un momento icónico de nuestra historia ovalada.
 
No le hizo la vida fácil a Ledesma, por entonces el otro hooker en el plantel Puma, manteniendo una pelea sin cuartel por dominar el puesto.
 
Empezó su tercer mundial, en el 2003, como suplente, pero terminó arrancando el partido definitorio con Irlanda.
 
En la curva descendente, después de haber jugado también en el rugby francés, regresó a Sudáfrica. Su último partido con Los Pumas fue contra los British Lions en Cardiff. Esa vez, volvió a su puesto original y estuvo abrazado en cada scrum, como pasándole el mando definitivamente, a Mario Ledesma. El empate fue una despedida emblemática para un gran Puma.
 
De octavo a hooker
 
El futuro de Mario Ledesma parecía terminar en su Curupaytí natal o, como mucho, en el seleccionado de Buenos Aires. Tito Fernández junto con el entrenador de Los Pumas José Luis Imhoff, le ofrecieron mudarse dos líneas – de la tercera a la primera – si quería jugar para su país.
 
A los 24 aceptó el desafío y de a poco fue aprendiendo lo que es un verdadero oficio. En su comienzo, fue suplente de Carlos Promanzio, ex capitán Pumita de Duendes. Pero para la emblemática gira por Nueva Zelanda en 1997 se ganó el puesto que Méndez desocupó por lesión.
 
Si bien le ganó la pulseada brevemente a Méndez en el ’98, su titularidad en el Mundial del 99 fue por lesión del mendocino. Para entonces, el hambre de Ledesma y el buen juego que aportaba lo convirtió en, para muchos (y me incluyo) el mejor hooker de ese torneo.
 
Poco duró la luna de miel - sus siguientes ocho tests fueron desde el banco, siempre detrás del más experimentado Méndez -, hasta que pareció ganar la pole position para Australia 2003.
 
“No todas fueron torcidas,” se quejó años después de la estigmatización que sufrió tras el partido inaugural en que su tirada al lineout le jugó en contra. Méndez pedía pista desde el banco y aprovechaba cada yerro del Bocha.
 
Después de ingresar por Méndez en Vélez contra Gales en 2004, los siguientes 42 tests fueron con el dos tatuado en su espalda. Fue el mejor hooker en el 2007 y siguió cuatro años más para acompañar un proceso de rearmado del equipo.
 
De ala a hooker
 
Recorrido similar hizo Agustín Creevy, tercera línea en su juventud pero movido a hooker para sobrevivir en el rugby internacional. Recibido con más cariño por Ledesma que necesitaba alguien que le pisara los talones para ser mejor, después de tres tests como ala en 2005 y 2006, recién volvería al equipo en el 2009. La 16 fue parte de su nueva vida en los siguientes 22 tests.
 
Fue el reemplazo natural de Ledesma al punto que cuando en Eden Park, en el cuarto de final de Mundial 2011, se saludaron al salir uno y entrar otro, era el claro cambio de mando.
 
Una lesión días antes del arranque del primer Rugby Championship lo postergaron dos años, esperando sus minutos detrás del también mendocino Eusebio Guiñazú. Nunca se quejó; siguió metiéndole, como si supiera que vendrían tiempos mejores.
 
Llegaron de la mano del Huevo Hourcade que no lo tuvo para su primera gira en 2013, pero lo nombró capitán a partir del 2014. Como líder natural de Pampas XV, asumió el compromiso aún teniendo al anterior capitán Corcho Fernández Lobbe en el plantel.
 
El sábado será titular nuevamente, por 23ª vez casi consecutiva, le prestó a Montoya la dos para jugar contra Namibia en un Mundial consagratorio para Creevy.
 
Negro, negro
 
El sábado será la quinta vez, en nueve enfrentamientos, que arranque contra los All Blacks. Ledesma jugó seis veces (cuatro como titular) y Méndez ocho – cinco con Los Pumas y tres con un World XV en 1992. Sin triunfos contra los mejores del mundo, los hookers en distintos partidos ganaron la batalla individual pero nunca la guerra.
 
Esta vez será igual de difícil que todas las otras veces. Creevy como capitán deberá buscar en cada uno de sus jugadores lo mejor para intentar equiparar al bicampeón.
 
Cuando cerca de la hora de juego le ceda su lugar al joven Montoya – con 22 años ya tiene 21 tests – estaremos viendo, nuevamente, como el centro del scrum se mantiene muy bien cuidado.
Autor: Frankie Deges
Foto: Mundial XV
Fuente: Mundial XV
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