> 22 de Agosto de 2016
Lecciones

Los Pumas cayeron en Nelspruit en un partido que bien podría haberse ganado. Frankie Deges, en su columna semanal, explica los pormenores de la caída y las enseñanzas que debe capitalizar el equipo de cara al futuro.

Los largos vuelos son siempre un gran lugar de reflexión. Más allá de la comodidad o incomodidad que haya para trasladarse de un lugar a otro, y el tiempo del viaje, encerrado a 40 mil pies, mientras el mundo pasa en silencio debajo, la mente, literalmente, vuela.
 
Vaya si habrá volado la mente de Daniel Hourcade, Agustín Creevy y el resto de los argentinos que regresaron de Sudáfrica con una derrota esperable, porque nunca es fácil jugar en el Rugby Championship, pero dolorosa por lo que no supieron conseguir.
 
El deporte con pelotas se juega por tiempo o por tantos. Específicamente, el rugby se juega por tiempo y hasta que suena el silbato final no se termina la acción. No es la primera vez que Los Pumas desaprovechan una chance como la del sábado en Nelspruit. Tener a los Springboks casi de rodillas y no saber darle el golpe de gracia para asestarles una segunda derrota consecutiva en casa, dolió.
 
Razones por las que se escapó hay muchas, y ese eterno vuelo diurno de Johannesburgo a San Pablo y las últimas y menos cómodas dos horas desde la gran urbe brasileña habrán servido para que cada uno reflexione donde se falló. Porque se falló en un partido que tenía destino de triunfo cuando faltando doce minutos Argentina se había puesto arriba por diez puntos.
 
Es en esos momentos donde un equipo muestra su madurez. No es una cuestión de capacidad porque si se pusieron arriba en el marcador muestra que hay con que jugar al rugby. Capacidad y madurez son claramente dos términos distintos.
 
Así como faltó madurez para defender en el primer try sudafricano, también fue innecesaria la acción que derivó en la tarjeta amarilla de Manuel Montero, en una formación que parecía ganada. O los múltiples penales, una cifra elevada. La madurez llega con la experiencia y este equipo tiene mucha experiencia. Por ello el dolor de no haber logrado el triunfo.
 
Try antológico
 
Con catorce jugadores hubo no obstante hambre de try y el del Matías Orlando usó toda la cancha y la tocaron varios jugadores mostrando claramente la intención de juego que pretende Hourcade. Vino de una salida después de un penal y fue tan efectivo el ataque como excelente la acción individual de los involucrados, terminando en un pase largo hacia la derecha de Cordero que dejó a Orlando de cara al try. Terminó el primer tiempo con Los Pumas arriba por 13 a 10, pero mucho por jugar.
 
Zafó Sudáfrica de quedarse con catorce durante casi todo el segundo tiempo. Bryan Habana se patinó al llegar al contacto con Santi Cordero en un kick a cargar. El wing de Bella Vista cayó pesado sobre su espalda y su cabeza golpeó contra el piso. Solo los médicos saben cómo zafó de la conmoción cerebral, porque tenía destino de vestuario ese golpe.
 
Era como mínimo para tarjeta naranja, y no la que promocionaba un gobierno provincial. El CV de Habana y el haberse patinado le dieron el beneficio de la duda, pero de no haberse patinado igualmente habría habido contacto en el aire. En fin, avatares de los partidos duros.
 
En un encuentro extremadamente físico, como son siempre contra Sudáfrica, el pie de Nico Sánchez fue nuevamente importante. Aportó 13 puntos y lo usó bien en general. Sobre todo cuando un recuperado Cordero le cantó que se la ponga detrás de la defensa. Con un toquecito, dejó a Cordero frente al try gracias al pique favorable. Faltaban unos doce minutos y había 10 puntos de ventaja que defender. Ese try se había iniciado en el campo argentino con una gran carrera de Montero. Atacar con inteligencia desde el fondo puede pagar dividendos.
 
Podríamos mirar y volver a mirar esos últimos doce minutos y encontraremos errores que no se pueden repetir en un equipo que aspira a ser campeón mundial en el próximo mundial en 2019, meta establecida por el propio Hourcade al asumir en Los Pumas.
 
Desde la salida de los Springboks que se ejecutó mal, a un scrum que fue deficiente como en todo el partido, a no cerrar más el juego en vez de seguir buscando. De no confiar en la defensa para el try que armó el insoportable Faf de Klerk, que dicho sea de paso juega bien en serio, a ver cómo se escurría el tanteador. Try convertido y penal en 120 segundos y el partido quedó empatado a falta de siete minutos. 
 
Comunicación y confianza
 
El try de la victoria del octavo Darren Whiteley dolió por que no había aparente superioridad numérica. Al ingresar en las quince yardas del touch el segunda línea Eben Etzebeh, en ese espacio tenía tres compañeros y había cinco Pumas, hacia el touch dispuestos a defender el espacio.
 
Sin comunicarse efectivamente, Cumpa Herrera y Tomás Lavanini fueron en busca del segunda línea que se sacó de encima a los dos defensores. Por adentro venía Javier Ortega Desio, y afuera estaba Santiago Cordero, solo contra el receptor Habana y Whiteley. A favor de Cordero tenía el touch, en contra que el veterano wing quebró así su débil defensa. Ortega Desio llegó al tackle de Habana pero en las cinco yardas pasó en el contacto.
 
Con el touch como aliado, Tomás Cubelli optó por ir de punta al tackle y por el freno del experimentado Habana, siguió de largo sin poder tomarlo. Habiendo visto la repetición varias veces, hay que destacar el gran manejo de los Springboks, pero son varios los argentinos que deben haber reflexionado largo y duro en el viaje de regreso sobre su rol en este try.
 
Aún así, me quedaron dudas sobre el último pase: ¿tal vez fue levemente adelantado?
 
Sudáfrica mereció el triunfo porque tuvo la madurez y la capacidad para aguantar la presión en los diez minutos finales. Justamente lo que no tuvo Argentina. Lo flojo es que si bien hay mucha juventud, este plantel tiene en sus hombros muchas batallas y debería saber cerrar partidos.
 
Hubo aspectos positivos en el equipo de Hourcade, pero hay que subir la vara porque, como mostraron durante 70 minutos, tienen argumentos para ganarle a Sudáfrica y a Australia con regularidad.
 
Imparables
 
Usain Bolt es sinónimo de los All Blacks. Ninguno de los dos pierden y no veo como puedan llegar a perder este año. Asusta pensar que Nueva Zelanda está en un proceso de recambio después de la salida de Richie McCaw, Conrad Smith, Keven Mealamu, Ma’a Nonu.
 
En términos coloquiales, a los Wallabies les hicieron pelo y barba en Sydney. Sin respuestas, los australianos deberán ver cómo se acomodan en pocos días para volver a enfrentarse a esa ola negra que lastima con una contundencia dolorosa para quien la sufre.
 
Los Pumas los enfrentarán en la aburridísima Hamilton en tres semanas. Es lógico el crecimiento de nuestro seleccionado de cara al mejor equipo del mundo. Lo que asusta es que el equipo de Steve Hansen mejora con cada partido.
 
Lamentablemente, la esquiva primera victoria contra los All Blacks está cada vez más lejos. No por lo que puedan presentar Los Pumas si no por la capacidad, voracidad, excelencia y hambre de unos neozelandeses que son, indiscutiblemente, uno de los grandes equipos de todos los tiempos. No solo del rugby… de todo el deporte.
Autor: Frankie Deges
Foto: UAR
Fuente: Mundial XV
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