> 11 de Septiembre de 2015
Un mundial boutique
Los Pumas quedaron entre los ocho mejores en Nueva Zelanda hace cuatro años, pero no fue un Mundial feliz para el seleccionado que conducía Tati Phelan. En la sección OCA camino al Mundial 2015, Frankie Deges finaliza su recorrido cuando Inglaterra 2015 se acerca a pasos acelerados.
 
La decisión de llevar Rugby World Cup de regreso a Nueva Zelanda, donde todo había empezado en 1987, si bien una estupenda decisión en lo deportivo y emotivo, tenía un riesgo grande para la entonces International Rugby Board: mas pequeño, sería un torneo “boutique” en un país de inconmensurable belleza pero sin la capacidad de generar los recursos que genera un Mundial en, por ejemplo, Europa. Como para entender, Inglaterra 2015 está superando los 2,3 millones de tickets vendidos – en el 2011 solo se vendieron 1,5 millones, con un promedio de 30.700 por cada uno de los 48 encuentros disputados.
 
Del otro lado del mundo, para Los Pumas el Mundial representaba la oportunidad de revalidar lo hecho en Francia en el 2007. Tras la partida del Tano Loffreda había llegado con pocos antecedentes Santiago Phelan. Tati había sido un gran tercera línea pero solo tenía un año como entrenador del plantel superior del CASI, con contrato profesional se convirtió en el primer Head Coach full-time de Los Pumas. El tiempo determinará su lugar en la historia Puma aunque su posterior salida le quitó mucho del tinte de sus eventuales seis años en el cargo.
 
Retirado el capitán Agustín Pichot, Phelan optó por su ex compañero Felipe Contepomi para liderar el recambio; el mellizo tuvo entre sus lugartenientes a Rorro Roncero y Mario Ledesma. En los siguientes años hubo muchos momentos de zozobra y pocos para el festejo: el triunfo 41 a 13 frente a Francia en Vélez Sarsfield en el 2010, cuando Contepomi apoyó dos tries y sumó 31 de los puntos del equipo, era el último de Phelan y Cía. El triunfo tapó cuestiones internas y se siguió para adelante con el Mundial en la mira mas allá de que los resultados, y el juego, no acompañaban.
 
En Argentina ya funcionaba el Plan de Alto Rendimiento y habían nacido Los Pampas XV que eran un ensayo de equipo profesional en Sudáfrica. Entre 2010 y 2011 cuando fueron campeones se trabajó en los jugadores que seguían en el país mejorándolos. En total, doce de aquellos primeros Pampas terminarían en el plantel mundialista, reforzando la buena idea de tenerlos en actividad en la Vodacom Cup sudafricana.
 
Al igual que en el 2007 se jugó en Cardiff contra Gales en la preparación del Mundial – que había incluido una intensiva puesta a punto en Pensacola – y se viajó a Nueva Zelanda con el objetivo de mínima de pasar de grupo. Con Inglaterra, Rumania, Escocia y Georgia en el Grupo no iba a ser nada sencillo.
 
Nueva Zelanda se vistió de gala para “su” Mundial. La presencia de los All Blacks en un país distinto es enorme. Desde el arribo al aeropuerto de Auckland se vivía la importancia del rugby aquí. Poder organizar Rugby World Cup llenaba de orgullo a un país que abrazó el desafío y para todas las dudas que surgían de su capacidad, fue un Mundial maravilloso en todos los sentidos. Sin la espectacularidad de Francia o mismo Australia cuatro años antes y distinto de lo que será Inglaterra 2015, para los miles de argentinos que se animaron a sobrevolar el Polo Sur fue un viaje de descubrimiento.
 
Con el paso del tiempo, se supo que Los Pumas lejos estuvieron de disfrutar plenamente del recorrido mundialista. El equipo estaba dividido en varios grupos y si bien se trataba de olvidar las diferencias en el campo de juego, la convivencia se hizo difícil. Estaban igual para el rugby y todo comenzó en Dunedin, bajo el techo del Forsyth Barr Stadium que recién se inauguraba.
 
No fue un buen día para Los Pumas, no solo por la derrota 13 a 9 con los ingleses pero porque quedaba afuera Gonzalo Tiesi con una lesión surgida del juego sucio de Courtney Lawes y Contepomi, lesionado en una costilla, estaría varios días entre algodones. No se hizo mucho esa noche y la deuda pendiente era con el juego.
 
Viajando al sur a Invercargill, Phelan renovó el equipo y a Rumania se le ganó con claridad: el 43 a 8, con seis tries Pumas, no dejó dudas sobre la superioridad argentina frente a un débil equipo europeo. Quedaba por delante “el” partido del grupo, en Wellington, contra Escocia. Derrotados en cuartos de final en París cuatro años antes, el que ganaba se aseguraba el pasaje a cuartos de final.
 
La tensión en el equipo era notoria y mucho dependía de ganarle a los escoceses; se vivió intensamente esto en una multitudinaria conferencia de prensa donde se lo consultó a Phelan sobre si Contepomi estaba 100% para jugar; el capitán, sentado a su izquierda, se molestó con la pregunta y fue un momento incómodo para todos los presentes.
 
Bajo la lluvia de Wellington fue triunfo argentino. Ya no importa si fue merecido o no. Tuvo uno de los momentos de ese Mundial cuando contra el flujo del juego – que tenía a Escocia dominando pero sin poder quebrar – Los Pumas finalmente movieron la pelota y en la punta derecha Lucas González Amorosino zafó de cinco tackles haciendo equilibrio contra la línea, quebrando dos veces la cintura, y apoyando cuando faltaban siete minutos. Quedaba la conversión de Contepomi – no era muy complicada, pero seguramente fueron los dos puntos mas importantes de los 651 que marcó en 87 tests con la celeste y blanca.
 
No fueron sencillos los siguientes seis minutos y Escocia se vino, en parte gracias a una pelota que se le cayó a cinco yardas de su ingoal al propio González Amorosino. Contepomi le complicó un drop al apertura escocés sobre el cierre y el triunfo se selló con un agónico 13 a 12.
 
Faltaba Georgia para clasificar, y fue un trabajoso 25 a 7 en Palmerston North de camino a Auckland para jugar con los All Blacks en los cuartos. Ese partido fue una clara demostración de la capacidad Puma, jugando durante una hora a la par de los eventuales campeones. El try del Flaco Farías, con el ataque de Leo Senatore desde la base del scrum, fue antológico. No pudo ser contra el que sería el campeón del mundo. Los All Blacks fueron mejores y se llevaron el partido con un mentiroso 33 a 10.
 
Sin que se supiera en ese momento, la UAR firmaba esa noche en Auckland el ingreso a lo que sería el Rugby Championship.
 
Los All Blacks siguieron su camino hacia reencontrarse con la Webb Ellis Cup, no sin sufrir en la final con Francia. El 8 a 7 no fue el reflejo del equipo que era el de Richie McCaw ni lo que había sido hasta esa noche el de Tití Dusatoir. Ver la emoción y alegría del pueblo neozelandés valió la apuesta de llevar allí, a Aotearoa, la tierra de la larga nube blanca, la Rugby World Cup.
Autor: Frankie Deges
Foto: Daylife
Fuente: Mundial XV
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