> 09 de Septiembre de 2015
Aquel Mundial de Francia

En la retina de todos los argentinos queda aquella gesta del 2007 en Francia. Volvieron con la medalla de bronce y se metieron para siempre en la historia de nuestro juego. Frankie Deges recuerda aquel Mundial de Francia en la sección OCA camino al Mundial 2015.

 
Lo que fue Rugby World Cup 2007 para Los Pumas nació poco después del silbato final del partido contra Irlanda en Adelaide cuatro años antes. Mas allá de la derrota contra un equipo irlandés que no había marcado su superioridad ese día, el dolor pasaba por otro lado: se había fallado como grupo. En realidad, había demasiados grupos con intereses dispares, jugadores mas comprometidos con sus necesidades que las del equipo.
 
La muy necesaria introspección no fue instantánea. Esa larga noche, cuando todavía no estaba claro como haría el equipo para pegar la vuelta porque los vuelos estaban repletos, fue rara, espesa. Fueron varias las noches de dudas, dolor, culpa.
 
Un par de meses mas tarde muchos de los que jugaban en Europa – un número cada vez mayor – pasaron la Navidad juntos en París. Mientras mujeres y niños disfrutaban la fiesta, los hombres fueron marcando el camino a tomar y sellando un compromiso para los siguientes cuatro años. Nacía la gesta del 2007. Los jugadores salieron a bancar al Tano Loffreda que recibió la derecha para un ciclo mas. Las cartas estaban sobre la mesa.
 
No fue sencillo el camino porque aparecieron trabas de distintos tipos. Algunas naturales de la conformación de los grupos y otras externas que llegaban desde los mismos escritorios de la Unión Argentina de Rugby. Hubo amenazas de huelgas en el 2006 cuando faltaba menos de 18 meses para el comienzo del Mundial y las luchas no dejaban descansar a los líderes del equipo – seis eran los que conducían al resto en cuestiones fuera del campo: Nacho Fernández Lobbe, Mario Ledesma, Chalo Longo, Felipe Contepomi, Mario Ledesma y el capitán Pichot.
 
En el 2004 se le ganó a Gales y a Francia, al año siguiente se empató con un equipo muletto con los British Lions y se ganó en Murrayfield, en el 2006 se le ganó la serie a Gales y a Inglaterra en Londres. En el mismo período se perdió dos veces con Sudáfrica y con Nueva Zelanda y también se cayó contra Samoa y Canadá.
 
El último partido del 2006 fue contra Francia en el gigantesco Stade de France. Se perdió por demasiado poco pero la importancia de esa derrota fue que Los Pumas probaron el hotel que sería base de operaciones un año mas tarde, empezaron a sentirse locales y metieron el temor en la piel de Francia.
 
Con una preparación sin igual – que incluyó un viaje a un centro de Alto Rendimiento en Pensacola, Estados Unidos – se llegó a Europa para jugar dos amistoso antes del Mundial: en Gales, en un partido malo, el Negro Gaitán sólo salvó su vida porque el Millennium tenía unidad coronaria; una semana mas tarde contra un Bélgica XV se jugó horrible. Eso sí, el equipo prometía que estaba todo listo para explotar en el partido inaugural.
 
¡Vaya si tenían razón! Stade de France, partido inaugural, contra Francia. La fiesta en vez de azul Francia fue celeste y blanca. El golpe maestro fue correr a Felipe Contepomi de 10 a 12, a Nani Corleto de 14 a 15 y Juani Hernández de 15 a 10. De paso, Manu Contepomi se hacía de la 13 con la salida de Gaitán.
 
Con un try de Corleto tras intercepción de Horacio Agulla y corrida de Manu Contepomi – quien puede olvidarse – y el pie usado como bisturí de Hernández hizo que los locales no pudieran salir de su asombro. Que el mundo no saliera del asombro. Para Los Pumas, la tercera vez que jugaban un partido inaugural fue la vencida: 17 a 12.
 
“Esto recién empieza,” fue el grito casi instantáneo de Pichot al juntar al equipo en el centro de una cancha que miraba atónita como su equipo se iba derrotado.
 
Georgia, en la bonita Lyon, costó mas de lo pensado, sobre todo por el cansancio de jugar dos veces en menos de un semana. El bonus llegó casi sobre el cierre – el festejo del try de Fede Martín Aramburu mostró la frustración del equipo por no poder sellar el triunfo con mas espectacularidad, mas allá del 33 a 3 final.
 
Namibia no fue escollo en Marsella (63 a 3); el partido clave era contra Irlanda en el Parque de los Príncipes, antigua casa del rugby francés. Los Pumas reservaron para esa soleada tarde parisina el que fue, que recuerde, el partido mas perfecto que haya visto jugar a Los Pumas. Con un libreto claro, bien entendido y llevado a cabo, de la mano de un Hernández en su partido consagratorio, hubo tries de Lucas Borges y de Agulla para el 30-15 que envío a Irlanda de regreso a Dublín. Lo que solo se había conseguido antes en el ’99 ya era realidad: Los Pumas estaban entre los ocho mejores.
 
Este fue un equipo ambicioso en los objetivos y el cuarto de final no era suficiente premio. Escocia en Stade de France complicó al equipo de Loffreda mas de lo que se esperaba. Se terminó el partido en campo propio y con mas dudas que certezas. Poco importaba que haya sido un difícil 19 a 13 porque Los Pumas estaban por primera vez en semifinales y había que pensar en Sudáfrica.
 
Los Springboks habían sufrido contra Fiji mas allá del 37 a 20 pero impuesto su calidad individual; Australia no había podido con Inglaterra y la gran sorpresa fue de Francia que le ganó a los All Blacks en Cardiff 20 a 18, con errores arbitrales y falta de criterio de los de negro.
 
Los argentinos eran miles y de camino al estadio se hizo un abrazo al Arco de Triunfo en el caos de la confluencia de doce grandes avenidas parisinas. El color y el calor no alcanzó. Los Springboks fueron sabios, presionaron sobre la pareja de medios y esperaron al error argentino; en definitiva jugaron a lo que habían jugado hasta entonces Los Pumas. Y se llevaron con suma claridad el partido, cuatro tries a uno para un doloroso 37 a 13.
 
Las lágrimas contagiaban. La ilusión del equipo era grande y los jugadores creían, de corazón, que estaban para campeones del mundo. Había que recomponer el equipo para jugar con Francia por el tercer puesto en cinco noches.
 
El más dolido era Pichot que en la conferencia de prensa amagó a anunciar un retiro que no fue. Tras un par de días lejos del rugby, con visita a EuroDisney incluída, se reacomodaron las piezas y Francia volvió a caer frente al mazazo Puma.
 
A diferencia del partido inaugural, esta vez fue con categoría…con baile. Fueron cinco tries de distinto forma y tipo. Con lujos y con calidad. La pasión argentina le dio un nuevo significado al partido por el bronce.
 
Veinticuatro horas después, mientras parte del equipo regresaba a Buenos Aires en un chárter con amigos y familia, Sudáfrica era un poco mejor que Inglaterra para ganar por segunda vez la Copa Webb Ellis.
 
Para los argentinos fue un Mundial inolvidable por como se fueron dando los partidos y con el tercer puesto, histórico y hasta hoy único. Para el resto del mundo, los recuerdos pasan mas por las tribunas llenas, el color y todo lo que puede ofrecer un país único como Francia. ¿El rugby? Poco para recordar.
Autor: Frankie Deges
Foto: Mundial XV
Fuente: Mundial XV
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