> 04 de Septiembre de 2015
Por siempre Jonny

Australia 2003 será siempre recordado por la definición de aquella final en Sydney. Poco dejaron en el recuerdo Los Pumas que se volvieron con las manos vacías según recuerda Frankie Deges. ¡Nueva columna de OCA camino al Mundial 2015!

Habiendo estado disponible para los Mundiales del ’87, del ’91 y recuperado como capitán para asegurar la clasificación a Sudáfrica 1995, sigue siendo una ironía que un jugador de la talla de Marcelo Loffreda no haya podido jugar en el mayor de los escenarios de nuestro deporte.
 
Finalmente, fue entrenador del seleccionado en dos Mundiales. El candidato inicial de la Unión Argentina de Rugby era Tito Fernández; el ex segunda línea optó por no aceptar el ofrecimiento y entonces el Tano, que iba a ser su asistente, pasó a Head Coach. Convocó a Daniel Baetti, a Diego Cash y al inglés Les Cusworth. Su carrera comenzó un lluvioso feriado de 1º de mayo del 2000 con los jugadores que estaban en el país. Serían ocho sus años al frente del seleccionado incluyendo un exitoso Mundial 2007 y un fracaso cuatro años antes.
 
El rugby argentino empezaba a acomodarse al nuevo mundo profesional, teniendo que trabajar con planteles de jugadores residentes y organizando concentraciones en Europa. Se pasó de jugar en Ferro a llenar River; se le ganó a Irlanda, Gales, Francia y casi a Sudáfrica (dos veces) y Nueva Zelanda y se perdió sin atenuantes frente a los mismos All Blacks y los Wallabies.
 
Australia, único anfitrión
 
El Mundial 2003 iba a ser en Australia y Nueva Zelanda, invirtiendo el rol de cada país respecto de lo ocurrido allá lejos en el tiempo en el primer Mundial. Pero los neozelandeses no pudieron asegurar tener sus estadios libre de auspicio por lo que Rugby World Cup se instaló en la isla mas grande de todas la Rugby World Cup.
 
País enorme por donde se lo mire, la belleza de algunas de sus ciudades es única, particularmente Sydney con su bahía, el puente y la postal que dibuja la Casa de la Opera. Hasta allí llegaron unos Pumas que habían perdido a su capitán Lisandro Arbizu en un partido de práctica poco tiempo antes. Al mando del carismático Agustín Pichot, todo parecía estar encaminado para un buen Mundial.
 
Les tocaba por segundo torneo consecutivo debutar contra el local y el grupo A se definiría entre Pumas, Wallabies e Irlanda. Después del sistema complicado y poco atractivo del ’99, el primer mundial con 20 equipos, se optó en el 2003 por jugar en cuatro zonas de cinco. La de Argentina la completaban Namibia y Rumania.
 
El debut no fue positivo. En el Sydney Olympic Ground, las emociones y la presión le llegaron a los dos equipos que no jugaron un buen partido. Con poco, el local ganó 24 a 8 ante 81350 espectadores.
 
El fixture no fue generoso con el seleccionado ya que tras el debut sólo tuvo cuatro días para jugar frente a Namibia. Si bien no era un rival peligroso como demostró el 67 a 14 (tres tries del Negro Gaitán y dos del Bichi Bouza, hoy miembros del cuerpo técnico Puma), no permitía darle continuidad al principal equipo.
 
Después de ocho días sin partidos, vino el segundo bloque que presentaba el mismo desafío. Con suplentes se le ganó sólidamente a Rumania 50 a 3 en la noche del 22 de octubre en el Aussie Stadium. Hubo que viajar a la mañana siguiente hacia Adelaide para jugar el 26 a la tarde frente a Irlanda en el partido mas importante.
 
Los irlandeses habían jugado su último partido el 19 y su mejor equipo llegaba mas fresco en un día de increíble cielo azul en uno de los principales templos mundiales del cricket. No jugó bien Argentina que aún a pesar de eso cayó por un punto.
 
Loffreda no movió el banco cuando era lo que se necesitaba. Particularmente, el nivel de Gaitán le ofrecía al equipo un ataque que no tenía en Josi Orengo y hasta podría haber ingresado si Quesada, en el que sería su último partido con Los Pumas, hubiera sido reemplazado – su lesión de hombro fue tal que tardó unos meses en volver a jugar. Pichot también debió ser reemplazado, lesionado en su brazo.
 
Los Pumas habían sido los primeros en llegar a Australia y por designios del fixture los primeros en ser eliminados y tener que dejar la isla. Antes hubo que aceptar dos suspensiones a Pato Grau y Mauro Reggiardo por juego desleal. Fue tan caótica la vuelta como, dicen, el mundial para los argentinos. Había distintos grupos dentro de un plantel de 30 jugadores; demasiados intereses cruzados como para que el norte fuera el mismo. Dolorosas lecciones que hubo que aprender para lo que fue Francia 2007.
 
Se fueron Los Pumas, el Mundial sigue
 
Eliminados Los Pumas, el Mundial siguió y el gran candidato nunca dejó de ser Inglaterra. Le había ganado 111 a 13 a Los Teros uruguayos remarcando que el rugby híper-profesional no podía convivir con el amateur (lección que también le sirvió a Los Pumas que tenían un mix de viaticados y profesionales). Con Jonny Wilkinson en su plenitud, las apuestas – reflejo de la visión general – los daban como el equipo a vencer.
 
Los cruces de cuartos tuvieron cuatro claros ganadores: All Blacks (29 a 9 contra los Springboks), Australia (33 a 16 con Escocia), Francia (43 a 21 a Irlanda) y los ingleses con un 28 a 17 sobre un equipo galés que los superó tres tries a uno. El pie de Jonny solucionaba todo.
 
Una intercepción de Stirling Morlock a los nueve minutos hizo derrumbar las ilusiones de los All Blacks que nunca se recuperaron y se fueron derrotados 22 a 10 en medio de una tormenta zde críticas de la prensa de su país. La noche siguiente, en la segunda semifinal, tres drops y cinco penales de Jonny fueron los 24 puntos de Inglaterra contra los siete de Francia. Se venía la final ideal, con el local y el mejor equipo del momento.
 
De nada le sirvió colgarse la medalla de bronce a los de negro después del 40 a 13 contra Francia cuando solo les importaba llevarse la Copa Webb Ellis. Se puso en juego el 22 de noviembre en el estadio olímpico en Homebush. Ochenta y tres mil espectadores, muchos, muchísimos de ellos ingleses, le dieron un marco comparable a la final de Sudáfrica ocho años antes.
 
Fue golpe por golpe, sin tregua y sin respiro. Lote Tuqiri saltó por encima de Jason Robinson para el primer try a los seis minutos y Robinson contestó con su try corriendo hacia la bandera a los 38 del primer tiempo después de una combinación de Lawrence Dallaglio y Wilko. El resto vino de los pies de Jonny Wilkinson y Elton Flatley. Inglaterra desperdició una ventaja de 14 a 5 y el australiano empató faltando segundos mandando a tiempo extra una final que tenía a todo el mundo al borde de su asiento.
 
El 14 a 14 final pronto se convirtió en 17 a 17 y parecía que así terminaría el partido, generando múltiples problemas ya que Australia perdía por tener peor record disciplinario, algo que nadie quería. Pero apareció el pie derecho del zurdo Wilkinson. En una jugada mas que preparada, Inglaterra fue de un line a un ruck en el centro de la cancha y necesitó de otros dos rucks mas ponerse a tiro de drop. Recién cuando estuvo Wilko en posición, vino el drop mas repetido, y festejado, de la historia.
 
Inglaterra fue el merecido campeón, Martín Johnson levantó la copa y Jonny pasó a ser la gran figura de este siglo.
Autor: Frankie Deges
Foto: Mundial XV y VillarPress
Fuente: Mundial XV
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