> 24 de Junio de 2015
Fracaso Puma, victoria para el rugby

Los Pumas tuvieron una mala experiencia en el primer Rugby World Cup pero el objetivo trazado por el rugby mundial era establecer el torneo en el calendario deportivo internacional. Frankie Deges recuerda esos días de mayo y junio de 1987, en una nueva entrega de la sección: OCA te entrega el camino al Mundial.

Grant Fox, el prolijo apertura neozelandés hizo la primera salida en un Eden Park semi vacío el 22 de mayo de 1987 para luego cerrar el encuentro con un claro y contundente 70 a 6 contra Italia, dando así comienzo a la historia de Rugby World Cup, un torneo que se prepara para este año romper todos los records imaginables: espectadores, audiencia, comerciales. 
 
Poco de eso se soñaba entonces y Los Pumas, recluidos en la chata ciudad de Hamilton esperaban, aburridos, que todo comenzara. 
 
Había sido una preparación larguísima, sin descanso, que había comenzado en diciembre del año anterior. La nómina de preparación no incluía jugadores importantes de la época como Tomi Petersen, los hermanos Javier y Berni Miguens, Alejandro Cubelli o el Tano Loffreda. Fue enorme el trabajo que, al análisis posterior, resultó mal enfocado. Mucho esfuerzo físico y poco técnico. Se exigió a los jugadores más de lo acostumbrado mientras en el país todavía se debatía si Los Pumas debían ir a jugar o a competir al Mundial. 
 
Utilizando el hoy desaparecido vuelo transpolar, Los Pumas fueron el primer equipo en llegar a Nueva Zelanda para comenzar una aclimatación que no fue tal. “Estuve preso en el Mundial,” me comentó el Chapa Branca un par de meses más tarde a su vuelta. El segunda línea se refería al tratamiento que recibía el equipo, tratado como un grupo de escolares y no los adultos que eran. Nunca se sintieron cómodos.
 
Es que era todo nuevo y Argentina no supo cómo encarar el Mundial. Tanto fue así que Los Pumas fueron la primera gran sorpresa en el tercer día de torneo. Con aires de llegar a semifinales – en los dos años previos se le había ganado dos veces a Francia, empatado con los All Blacks, pero había sido de flojo a malo lo producido en la gira de Australia unos meses antes – se reconocía al nuestro como el equipo que acompañaría a los All Blacks en cuartos de final por el Grupo C.
 
En uno de esos días típicos neozelandeses de sol y lluvia, Fiji sorprendió a Los Pumas y al mundo. El 28 a 9 fue inapelable. Cuatro tries a uno y ese uno fue un try penal a los 41 minutos del segundo tiempo. Argentina fue una sombra de lo que alguna vez había sido. Con el gran capitán Hugo Porta perdido, un pack de forwards sin agresividad, unos backs tibios y errores no habituales, Fiji los enredó en una madeja de rugby sin protocolo, sin aparente orden y de ataques múltiples.
 
Fue un enorme golpe y el equipo nunca se recuperó. Hubo que enseguida viajar a Christchurch y cuatro días más tarde, en un vacío Lancaster Park – hoy abandonado tras el terremoto que sacudió la ciudad en el 2010 – se le ganó con lo justo a una Italia bastante pobretona. 
 
Con la también sorpresiva victoria de Italia sobre Fiji, las cuentas matemáticas permitían soñar con revertir lo hecho hasta ese momento y pasar de zona, por injusto que fuera. Para eso había que intentar que Nueva Zelanda, el tercer rival en la bonita Wellington, les ganara por poco. Las cuentas a hacer eran que, sabiendo que esos All Blacks eran imbatibles, Los Pumas debían perder por menos de 35 puntos y apoyar tres tries; si apoyaban cuatro tries, mas allá del resultado final, clasificaban.
 
Con el debut de un tal Zinzan Brooke con la camiseta negra, Los Pumas empezaron a perder sus chances en el vestuario cuando Diego Cuesta Silva tuvo un bajón de presión y no pudo jugar. Fue un contundente 46 a 15 que no alcanzó y Los Pumas se fueron, en silencio, de un Mundial que quedará por siempre como inapelable fracaso argentino.
 
El nuestro era un equipo que llegaba con mezcla de experiencia y juventud. Hugo Porta, con 37 años, no era el que supo ser y su liderazgo no contagió lo que tantas veces había contagiado. Ni con el pie estuvo acertado. Entre los veteranos estaban el wing Marcelo Campo, Rafa Madero, Georgie Allen, Gabriel Travaglini, Tati Milano y el Pope Morel. No rindieron al nivel que alguna vez tuvieron.
 
La generación intermedia era la de los mellizos Lanza, Diego Cuesta Silva, el Chino Turnes y Fabio Gómez. No se destacó ninguno por sobre la chatura general.
 
Entre los nuevos, debutó de apuro el Chino Angaut que entró a último momento contra los All Blacks y fue tal vez el mejor Puma ese día; el Bebe Salvat jugó bien los dos partidos que le tocó, y pocos recordarán el paso de José Mostany. El tercera línea de Manuel Belgrano tuvo la poca fortuna de reemplazar a un crack como Tomi Petersen; no le fue nada bien.
 
El Mundial fue el último capítulo en el manejo del seleccionado de Papuchi Guastella, histórico entrenador de Los Pumas del ’65, y de Pochola Silva, jugador de ese equipo y Puma de todos los tiempos, que al regresar al país renunciaron a la conducción.
 
Sin Argentina, el Mundial siguió igual. El camino de los All Blacks no tuvo casi inconvenientes. Tras ganar con claridad sus primeros tres partidos de zona, fueron contundentes frente a Escocia en cuartos y no tuvieron piedad con Gales en la semi. Australia, el otro gran candidato, que llegaba del otro lado del cuadro y tenía predestinado jugar con los All Blacks en la final, quedó en el camino.
 
Francia, que había empatado en el debut y llegaba, ¡oh sorpresa!, con ciertos problemas internos, jugó un partido de antología contra los Wallabies en Sydney en la semifinal. De ida y vuelta, el local no pudo controlar a unos franceses que volaban por todos lados – épocas previas al control anti-doping, hay que aclarar – y que cuando el partido se acababa armaron un try impresionante. Fue Serge Blanco el que apoyó en la bandera pero la tocaron casi todos mientras los australianos trataban de tacklear sombras que se reproducían en apoyo.
 
Los Wallabies viajaron a jugar por el tercer puesto sabiendo que no querían estar en Rotorua. Así fue que con 14 jugadores durante la última hora, se cayeron mentalmente nuevamente en el cierre y un patadón del fullback Paul Thorburn desde el touch le dio la conversión, el partido y la medalla de bronce a Gales.
 
La final no fue apasionante ya que unos All Blacks implacables le dieron un doctorado al mundo de cómo jugar sencillo y efectivo. Con un pack sólido en el que se destacaban el hooker Sean Fitzpatrick, los hermanos Gary y Alan Whetton, el octavo Wayne Shelford,  y unos prolijos backs con el capitán David Kirk y su apertura Grant Fox, el wing John Kirwan y el fullback John Gallagher, mostraron un rugby dinámico y moderno, base de lo que se jugó en los años siguientes. 
 
El mejor jugador del mundial fue también All Black. Michael Jones rediseñó el rol del ala abierto y todos quedamos extasiados con su capacidad de estar en el lugar correcto en cada momento. Rueda de auxilio constante y dañino tanto en el tackle como el ataque, fue servil a las necesidades de una Rugby World Cup que necesitaba instalarse.
 
Vaya si quedó establecido que cada cuatro años habría un Mundial de Rugby: ¡estamos a menos de tres meses de la octava Rugby World Cup!
 
El Plantel
 
Backs: Guillermo Angaut (La Plata RC), Sebastián Salvat (Alumni), Marcelo Campo (Pueyrredón), Juan Lanza (CUBA), Pedro Lanza (CUBA), Rafael Madero (SIC), Diego Cuesta Silva (SIC), Fabián Turnes (Banco Nación), Julián Manuele (La Plata RC), Hugo Porta (Banco Nación), Fabio Gómez (Banco Nación), Martín Yangüela (Pueyrredón), Marcelo Faggi (Club Atlético Estudiantes de Paraná – reemplazo)
 
Forwards: Jorge Allen (CASI), José Mostany (Manuel Belgrano), Alejandro Schiavio (Pueyrredón), Gabriel Travaglini (CASI), Gustavo Milano (Jockey de Rosario), Eliseo Branca (CASI), Sergio Carossio (Olivos), Roberto Cobelo (CASI), Diego Cash (SIC), Serafín Dengra (San Martín), Luis Molina (Los Tarcos), Fernando Morel (CASI), Hugo Torres (Tala), Julio Clement (Universitario, Santa Fe)
 
Capitán: Hugo Porta
Mánager: Oscar Martínez Basante                       
Entrenador: Héctor Silva
 
Asistantes del entrenador: Bernardo Otaño y Angel Guastella
Médico: Dr. Luis García Yáñez
Traductor: Carlos Uranga
Masajista: Francisco Casado
 
Autor: Frankie Deges
Foto: Mundial 15
Fuente: Mundial XV
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