> 06 de Noviembre de 1999
El bi de Australia, el Mundial Puma

El estadio Millennium de Cardiff fue testigo del festejo australiano, que tras derrotar a Francia 35-12 en la final, se consagró bicampeón del Mundial de Gales 1999. Sin embargo, quedará en la memoria la participación de Los Pumas, histórica por donde se la mire.

Australia salta a la gloria

Previo a la realización de la Copa del Mundo de Sudáfrica de 1995, la International Rugby Board ya tenía decidido dónde se desarrollaría la próxima competencia mundialista. Gales era el elegido como anfitrión, con el mismo agregado que tuvo la primera edición que se disputó en el Hemisferio Norte (Inglaterra 1991): el resto de los países que conformaban el torneo de las Cinco Naciones serían subsedes.
 
A su vez, el Board resolvió que sólo haya cuatro equipos clasificados de forma directa (el campeón, el subcampeón y el tercero del Mundial anterior, más el anfitrión), y aumentar de 16 a 20 la cantidad de los equipos participantes (España, Uruguay y Namibia lo hicieron por primera vez), dividiéndose en cinco zonas de cuatro, como para que todas las sedes pudieran albergar un grupo.

Como para que todo fuera mágico, desde el país organizador se demolió el viejo Arms Park y se construyó encima el Millennium, un lujoso escenario para que 74.500 personas puedan disfrutar de un espectáculo sin igual.

Todo era un relojito en Cardiff; hasta la apertura oficial del príncipe Carlos mientras el techo del estadio se abría armoniosamente para disfrutar de Gales - Los Pumas, el partido inaugural.

Fue triunfo ajustado para los dirigidos por Graham Henry (23-18), quienes finalizarían como líderes de su zona y deberían toparse con Australia en cuartos de final.

Pero antes de arribar a esa instancia hubo 33 encuentros, incluidos tres cruces de repechaje para el infarto. Durante ese lapso, las potencias del hemisferio Sur fueron erigiéndose como candidatas.

Nueva Zelanda, por el poder ofensivo que reflejaba ver a Jonah Lomu; Sudáfrica por su condición de campeón reinante y un equipo con mayor experiencia, y Australia, porque supo ensamblar experiencia y juventud.

Sin embargo, fueron los Wallabies los que se alzaron con la cuarta William Webb Ellis, la segunda para sus vitrinas. Desfachatez para jugar y serenidad para pensar, un pack muy bien armado y una defensa que se asemejaba a una muralla fueron las claves de un equipo 

¿Un ejemplo? Recibió un solo try en el torneo (lo apoyó Juan Gobler, de Estados Unidos). Tres triunfos sin sobresaltos para sortear la primera fase y una victoria cómoda frente a Gales en cuartos lo metieron entre los cuatro mejores.

Allí se encontró con los Springboks, que no iban a soltar fácil la corona. No obstante, para Australia pareció ser un deja vú de lo hecho en 1991, cuando sacó al por entonces campeón Nueva Zelanda (16-6) para meterse en la final y conseguir el primer título de su historia.

Ésta vez, en Twickenham, fue 28-21 ante los de verde y pasaje al match decisivo, donde esperaba Francia que, para sorpresa de muchos, había dejado en el camino a los tan temidos All Blacks.

El Millennium fue testigo del choque de estilos entre aussies y franceses, la granítica defensa y el orden australiano frente al desparpajo ofensivo de los galos.

Pero fueron los dirigidos por Rod Macqueen los que se quedaron con la gloria y le dieron a su capitán, John Eales, la despedida del rugby que se merecía: su segunda Copa del Mundo. Junto a él, otros cuatro compañeros consiguieron el mismo hito (Daniel Herbert, Tim Horan, Phil Kearns y Jason Little).

Para destacar también la capacidad de sus medios Stephen Larkham y George Gregan, la polenta de Matt Cockbain y Toutai Kefu, y el aporte del argentino Patricio Noriega (con frecuencia suplente) para fortalecer el pack.

No hay que olvidar al confiable Matthew Burke, finísimo a los palos, aunque se quedó con las ganas de recibir el botín de oro al goleador del certamen, privilegio que por un punto le correspondió al argentino Gonzalo Quesada, autor de 102 tantos.

Quizás allí empiece a entenderse un poco el gran torneo que tuvieron Los Pumas. Ni hablar si se tiene en cuenta que Alex Wyllie tomó las riendas sobre la marcha, tras el alejamiento de José Luis Imhoff por problemas internos.

Tras la derrota en el inicio, el equipo argentino tuvo que enfrentar a, hasta ese momento, su bestia negra en Copas del Mundo: Samoa.      

Y el parcial tras el primer tiempo (16-3 para los isleños) hacía pensar que otra vez el final se repetiría. Pero algo pasó en ese vestuario, algo cambió y qué mejor que Rolando Martin, un bastión de ese equipo, para recordar aquel momento.

"Nos miramos a la cara y nos dijimos las cosas que teníamos que decirnos. La idea estaba clara, no nos queríamos volver rápido como en Sudáfrica 95, así que salimos a matar o morir".

"Jugamos un segundo tiempo perfecto, lo ganamos por demolición y por Gonzalo Quesada, que estaba inspiradísimo", contó el Yankee ante A Pleno Rugby, tiempo después. No había dudas, el 32-16 final le sirvió al plantel para demostrarse a si mismo que podían.

Un triunfo a Japón cerrando la fase y al repechaje. Allí esperaba Irlanda, un oponente que siempre había llegado a cuartos de final. Sin embargo, la noche en el Felix Bollaert, de Lens, sería testigo de lo contrario. No eran favoritos Los Pumas, por eso hizo tanto ruido el 28-24 en la chapa y casi rozó el rotulo de hazaña.

Porque Albanese metió un try de una jugada preparada que no había salido nunca. Porque Reggiardo cometió un penal infantil que obligó a finalizar el partido con 14 (el pilar fue amonestado), y porque Los Pumas defendieron como fieras a metros del ingoal durante eternos nueve minutos.

“Yo me tiré dos minutos y me quedé mirando al cielo, ese instante fue una sensación única, algo tan lindo y tan fuerte que es difícil que vuelva a sentir lo mismo”, revela el hombre tackle de esos Pumas. Y agregó: “Nadie apostaba por nosotros y eso nos hizo fuertes y tuvimos una copa espectacular. Fue muy importante en mi vida”.

Es cierto que no se debe perder de vista lo conseguido por Australia, que se coronó por segunda vez en su historia en tan solo cuatro ediciones, pero Gales 99 cambió la forma de pensar de los jugadores argentinos. Fue el bicampeonato Wallabie, fue el Mundial de Los Pumas.

Autor: Mundial XV
Foto: Archivo
Fuente: Mundial XV
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