> 19 de Marzo de 2013
Francois Pienaar, el gran capitán

Vistió tan sólo 29 veces la camiseta Springbok, pero en todas lució la cinta, con el agregado de ser el abanderado de Sudáfrica para levantar la primera William Webb Ellis de su historia. Mundial XV te cuenta su historia.

Una de las imágenes más conocidas de Pienaar, con la Copa del Mundo.

Su perfil a nivel clubes o seleccionados no tuvo tantos partidos ni legendarias batallas. Sin embargo Jacobus Francois Pienaar será recordado como el lider de un momento de quiebre en la historia del político-social de Sudáfrica a través del rugby. Tan corta como intensa, el tercera línea dibujó una trayectoria fugaz pero que contrariamente perdurará por décadas.

Siendo el mayor de cuatro hermanos de una familia de clase media Afrikáner de Vereeniging, desde pequeño se interesó en los deportes hasta que finalmente se inclinó por la guinda y en la posición de ala. Tal fue su desempeño que tras terminar la escuela secundaria en Witbank, obtuvo una beca deportiva para la Rand Afrikáans University (actualmente la Universidad de Johannesburgo), en donde estudió derecho.

Pero sus sueños ovalados lo tenían con la idea fija: él sólo ambicionaba jugar rugby. La chance le llegó a los 22 años, cuando debutó con el equipo regional de Transvaal (luego conocido como Lions) en 1989, con quién disputaría más de 100 partidos (89 de ellos como capitán), lo que valió la citación por primera vez a los Springboks en 1993 (un año más tarde de la creación de la South African Rugby Union). Ese mismo año, trascendental en su carrera, festejó cuatro títulos con su equipo: el Súper 10, la Currie Cup, la Lion Cup y The Night Series. 

Pero además lo marcó a fuego con el seleccionado. A raíz de los mediocres resultados de los Springboks a nivel internacional un año atrás (derrotas ante Nueva Zelanda, Australia, Francia e Inglaterra), el apertura Naas Botha se retiró del equipo, dejando vacante la cinta. Eso allanó el camino para que Pienaar se convirtiera en el capitán del equipo que dirigía Ian McIntosh. Tuvo un debut auspicioso el 26 de junio de 1993, en el empate en 20 ante Francia, en Durban. Sobre todo teniendo en cuenta el pasado reciente del equipo y el poco rodaje desde la reinserción a la elite del deporte Desde allí nunca largó la cinta. Fueron 29 Tests (27 como ala y dos como octavo), aunque en total sumó 40, con tres tries para su estadística personal (Australia, Italia y Gales).

Ni un soñador empedernido hubiera imaginado que tan solo dos años después la vida de Pienaar cambiaría para siempre. Porque fue en 1995 cuando tomó una trascendencia que sobrepasó los límites de lo estrictamente deportivo. Ese año se disputó la tercera Copa del Mundo de Rugby y su país fue la sede del torneo. En plena caída del régimen de apartheid, Nelson Mandela (quien había asumido la presidencia de Sudáfrica en 1994) fue el ícono de la resurrección sudafricana y la alianza creada entre el Presidente y el capitán hizo posible el sueño de todo un país. 

Ser campeón era una cuestión de Estado y Pienaar se lo tomó como propio. Por eso llevó su valentía dentro del campo hasta el punto de poner en peligro su salud, para generar un compromiso extra en cada uno de sus compañeros. Así superaron a Australia, campeón vigente y que llegaba sin derrotas en el último año, en el debut mundialista. Luego llegaron los triunfos ante Rumania, Canadá, Samoa Occidental y Francia, para encontrarse en el choque decisivo ante Nueva Zelanda, el cuco de todos.

Una vez más Pienaar apeló al coraje, al punto de finalizar el partido lesionado en una de sus pantorrillas. La misma garra pusieron sus compañeros para sacar adelante un partido cerrado en el que anularon al gran Jonah Lomu. Sudáfrica era campeón y tras el partido, Pienaar dejaba en claro en una entrevista al pie del campo que el equipo había ganado el trofeo, no sólo para los 60.000 aficionados presentes en el Ellis Park, sino para los 43 millones de sudafricanos. La unión hizo la fuerza.

Una semana más tarde, el tercera línea volvió a las portadas cuando llevó a 13 jugadores de Transvaal a una huelga contra el Transvaal Rugby Football Union. Sus exigencias de mejores beneficios y compensaciones no fueron bien recibidas. Tanto que la respuesta inicial del presidente de la SARFU, Louis Luyt, fue despedir a Pienaar y a sus compañeros huelguistas, aunque pocos días después les otorgó sus demandas y fueron reintegrados.

No obstante su carrera con la camiseta Verde se extinguió con la misma rapidez con la que llegó a lo más alto. En 1996 fue dado de baja del equipo por el entrenador del seleccionado, André Markgraaff, tras ser acusado de fingir una lesión durante el partido de Tri Nations ante los All Blacks, en Ciudad del Cabo (derrota 29-18). Poco tiempo después el head coach perdió su trabajo cuando una grabación de él haciendo comentarios racistas saltó a la luz. Luyt ofreció revocar la decisión de Markgraaff y reincorporar a Pienaar, pero él se negó.

Tras ese episodio decidió trasladarse a Inglaterra donde se desempeñó por un corto período como entrenador/jugador en Saracens, logrando el primer título del equipo en sus 127 años de historia hasta entonces, tras derrotar 48-18 a London Wasps en la final de la Tetley’s Bitter Cup (hoy conocida como Anglo Welsh Cup) de 1998. Tras tres temporadas en la institución londinense como jugador, se retiró de la actividad y pasó a ser el CEO del equipo hasta 2002. Ese año regresó a Sudáfrica para participar en el Comité que buscaría la sede de la RWC 2011 para su país, honor que finalmente recayó en Nueva Zelanda. En 1999 se publicó su autobiografía llamada “Rainbow Warrior” y en 2009, Matt Damon tomó su rol de capitán de los Springboks para interpretarlo en el film “Invictus”.

En la actualidad, Pienaar reside en Ciudad del Cabo donde vive junto a su esposa Nerine Winter y sus dos hijos, uno de ellos apadrinado por Nelson Mandela. Entre los más importantes reconocimientos recibidos se destacan que en 1994 fue elegido como el “Jugador del Año”, en 1995 fue nombrado “Personalidad del Año” por los periodistas de Rugby del Reino Unido y en 2004 fue votado en el puesto 50 de los 100 sudafricanos más importantes de la historia. No es poco para alguien que en 2005 se ganó un lugar en el Salón Internacional de la Fama del Rugby y el 24 de octubre de 2011 ingresó al Salón de la fama de la IRB. Como jugador fue indestructible, como capitán de un líder valiente y como sudafricano se convirtió en una leyenda.

Autor: Juan Pablo Zenoni
Foto: Unión Sudafricana
Fuente: Mundial XV
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