> 28 de Febrero de 2013
David Campese, el irreverente

Arrogante dentro y fuera de la cancha, el wing australiano marcó una época en el rugby mundial, producto de su famoso “paso de ganso” que lo convirtió en un jugador singular durante las décadas del 80 y 90. Mundial XV te cuenta su historia.

Campese, un de los mejores más habilidosos de toda la historia.

Definirlo a partir de sus logros o su juego sería el resumen perfecto. De los mejores y más habilidosos jugadores que jamás haya aparecido en un campo de rugby, representó a Australia durante quince años y a Nueva Gales del Sur durante once, alcanzó y mantuvo por largo tiempo el récord mundial de tries en Tests Matches, con 64 conquistas –en 2006 lo superaría el wing japonés, Daisuke Ohata-. Y para sumar a sus credenciales, fue el primer hombre en la historia de su selección en jugar más de un centenar de Tests para los aussies (luego superado por George Gregan), con el que levantó la Copa del Mundo en 1991 y fue elegido el jugador del torneo. Ian David Campese, un back que marcó época en las décadas del ’80 y ’90 y seguramente uno de los mejores wingers de todos los tiempos. 

Nacido el 21 de octubre de 1962 en Queanbeyan, tuvo sus inicios con la ovalada en el rugby league, representando los colores de Queanbeyan Whites durante tres temporadas hasta que rápidamente fue convocado para la selección australiana de M-21, a los 19 años. Debutó ante 

Fiji y una semana después marca un formidable try contra los All Blacks, en la previa de un Australia-Escocia, que eclipsó la victoria del primer equipo. Esa performance más la ausencia del wing Brendan Moon, titular en el puesto, obligó al entrenador Bob Dwyer a convocarlo para la gira de los Wallabies en Nueva Zelanda en 1982. Y él no defraudó.

Antes del encuentro, Campese fue consultado por un periodista australiano respecto de cómo se sentiría marcando al gran Stu Wilson, wing de los All Blacks. Y Campese, desafiante, respondió: "Stu quién?" Tal declaración fue una sorpresa para la prensa de neocelandesa, que se apresuraron a escribir sobre Campese como un jugador joven impetuoso y arrogante. Sin embargo, años después el australiano manifestó que no había oído hablar de Stu Wilson, aunque en ese momento sirvió para calentar el ambiente. Wilson, por su parte, sintió la motivación para poner el joven wing en su lugar. Pese a la derrota Campese generó una tremenda impresión con su performance y mostró al mundo por primera vez su marca registrada: el paso de ganso.

Un año después colaboró a levantar el segundo título en fila en el Seven de Hong Kong, derrotando a Fiji en la final. Ya con Alan Jones como entrenador de los Wallabies, Campese recorrió las Islas Británicas en 1984 y paseó su habilidad y astucia para ganar el "Grand Slam", junto a legendarios como Mark Ella, Nick Farr-Jones y Michael Lynagh. Fue la única vez que el conjunto aussie consiguió un festejo de semejante magnitud. Esa gira tendrá su frutilla del postre con una victoria contra Barbarians. Esa tarde también fue de gloria para el wing, que tomó la pelota en su propio campo y cruzó toda la cancha con ángulos de carrera impresionantes y cedió la guinda a Michael Hawker para que pueda apoyar a un metro del ingoal, justo en el momento que por fin pudo ser derribado.

Tras un 1985 plagado de lesiones, Campese volvió un año después y apoyó seis tries en cuatro partidos, todos ganados. Pero lo más rutilante fue la serie que Australia le ganó a Nueva Zelanda en tierras maoríes tras 37 años (1949, la anterior), festejando en el primer y tercer encuentro con tries para su cuenta personal (13 a 12 en Wellington y 22-9 en Auckland), que fueron decisivos para levantar la Bledisloe Cup. Sin embargo no todo en su carrera fueron momentos de celebración.
 
El Mundial 1987 frustró su sueño de campeón, tras caer en semifinales ente Francia, en Sydney (a la postre finalizaría cuarto). Y dos años más tarde sería su pico inferior de rendimiento, en la gira de los Lions por Australia. Campese lanzó un pase suicida desde la línea de su ingoal a Greg Martin, que fue interceptado por el wing galés Ieuan Evans para apoyar y darle el triunfo a su equipo. Ese momento pasó a la historia del rugby, Campese fue duramente criticado por ese incidente y se le denominó burlonamente “El rincón de Campo" a ese espacio en la cancha. Un cachetazo a su arrogancia.

La revancha le llegó en 1991, precisamente en el Mundial de Inglaterra. Coronado el tryman del certamen junto al francés Jean Baptiste Lafond, levantó la William Webb Ellis y fue elegido el jugador del torneo. Ya en 1992 colaboró para que los Wallabies volvieran a levantar la Bledisloe Cup (también lo conseguirían en 1994) y se retiraría de los Mundiales con una gris actuación en Sudáfrica ’95. A esa altura ya había dejado su huella.

En 1996 jugó dos nuevos encuentros frente a Italia, completando 100 caps, y su última aparición oficial la haría contra Gales, en Cardiff. Australia le regaló un triunfo 28 a 19. Una semana más tarde se despediría definitivamente con la camiseta australiana frente a Barbarians, en Twickenham, con triunfo 39 a 12 y try de Campese incluido.

Durante su carrera en clubes, Campese jugó en el Randwick, ACT (hoy Brumbies) y estuvo en el equipo provincial de Waratahs, con 56 presencias (114 puntos). Finalizó su carrera en Europa, en Italia, la patria de su padre, representando al Petrarca Padova y el Amatori de Milán, dos clubes a los que ayuda a ganar el Campeonato.

Esa desfachatez que mantuvo en una cancha la mantuvo afuera, con una lengua picante que le valió más de un dolor de cabeza. En 2003, en la previa al Mundial, dijo que era imposible que Inglaterra ganara la copa. Finalmente, el XV de la Rosa logró el título y Campese, en un alarde de deportividad y buen humor, aceptó como castigo de la prensa inglesa recorrer Oxford Street, en Londres, con un cartel tipo sándwich en el que se podía leer: “Lo admito, ¡ganó el mejor equipo!”. Previamente se había anunciado como el primer millonario del rugby, lo que enfureció puristas aficionados. Nunca hubo probabilidad de retirarse en silencio.

En 2007 ingresó al Salón de la Fama de la Australian Rugby Union, un premio que se demoró varios años. Brillante para atacar y capaz de enfurecer a más de una defensa, Campese tuvo la capacidad de polarizar partidarios y dividir las aguas. Aún hoy se podrá discutir su arrogancia, su locura rugbistica para tomar riesgos innecesarios y esa lengua picante. Pero jamás se discutirá su talento.

Autor: Juan Pablo Zenoni
Foto: A Pleno Rugby
Fuente: Mundial XV
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