> 10 de Enero de 2013
John Eales, una leyenda ovalada

Carismático dentro y sencillo afuera, el segunda línea de los Wallabies, John Eales, se convirtió desde su debut en una de las figuras más grandes del seleccionado Aussie. Mundial XV te revela su historia.

Profile de una leyenda: John Eales

Quizás la mejor descripción que sintetiza la vida de John Eales dentro de un campo de juego fue el apodo que recibió: "Mr. Nobody" (Nadie, en español), porque nadie es perfecto, es el fiel resumen de uno de los máximos exponentes del rugby australiano. No en vano la época de mayor gloria de los Wallabies coincidió con su paso por el seleccionado. Con las cualidades que un jugador moderno requiere, se convirtió en uno de los mejores segundas líneas del mundo. Gran defensor, de buenas manos en el juego suelto, con excelente visión de conjunto, gran ritmo de juego e incluso una pierna prodigiosa a la hora de patear.

Tanto que junto al segunda línea italiano Carlo Checchinato (105) y el octavo galés Colin Charvis (110), fueron los únicos delanteros capaces de pasar de 100 puntos, aunque habría que sumar al neocelandés Richie McCaw, actualmente con 95 puntos en sus 115 Tests, pero que si le sumaran el resto de las competencias que disputa (Mundiales, Rugby Championship y Bledisloe Cup) acumularía 205. No obstante lo de Eales supera todo, dejando unos números inusuales para un segunda línea: marcó 173 puntos en 86 Tests, distribuidos en dos tries (uno con valor de 4 puntos y otro de 5), 34 penales y 31 conversiones. Pero si se le sumaran los partidos en competencias internacionales, su registro alcanzaría los 233 tantos. Un fuera de serie que llegó a ser el octavo máximo anotador australiano.

Nacido en Brisbane el 27 de junio de 1970, Eales transitó su época escolar y universitaria jugando en simultáneo al rugby, cricket, básquet y atletismo, primero en el Colegio Marista Ashgrove y luego en la Universidad de Queensland. Aun a pesar de hacer del deporte una parte importante de su vida, no descuido su educción convirtiéndose y forjando poco a poco en el hombre de negocios que se convertiría después de abandonar el rugby. Pero primero lo primero.

Tras la temporada ’90, momento en el que debutó en los Reds, fue galardonado con la Medalla de Rothmans en su primer año al mejor jugador en Brisbane. Por ese talento y aplomo le llegó el llamado a los Wallabies. Su estreno con la camiseta dorada fue el 22 de julio de 1991 ante Gales, en la aplastante goleada 63-6. Desde allí nunca cedió el puesto ni la dorsal 5, la misma que llevó a lo más alto durante una década y los 138 partidos internacionales que jugó, todos como titular. De hecho su quinto cotejo con el seleccionado fue en el debut del Mundial 1991, torneo que lo consagró campeón.

En 1995, tras varios años de éxito, fue designado capitán del equipo por entonces dirigido por Greg Smith. Desde allí fueron 55 Tests como líder de los Wallabies, período en el que se gestó el mejor momento de la historia australiana: la Copa del Mundo 1999, el segundo de su carrera (los otros fueron los Aussies Dan Crowley, Little Jason, Phil Kearns y Tim Horan, además del sudafricano Os du Randt), cuatro títulos de la Bledisloe Cup (1998-2001), dos de Tri Nations (2000 y 2001) y la serie contra los Lions Británicos de 2001.

Se despidió del seleccionado un 1º de septiembre de 2001, cuando los Wallabies vencieron 29-26 a los All Blacks por el Tri Nations y festejaron el bicampeonato en el Hemisferio Sur. Aunque antes dejó otras marcas imposible de olvidar. Entre ellas algunas definitivas y memorables como en el año 2000 contra Nueva Zelanda, cuando su penal en tiempo adicionado le otorgó a su país la Bledisloe Cup, en pleno Wellington, con el exiguo triunfo 24-23.

Con Queenslands anotó 402 puntos (6 tries, 66 conversiones y 80 penales) en 112 partidos en Súper Rugby y logró los títulos de 1992, 1994 y 1995. Es el forward que más puntos anotó en la historia de este certamen. Fue elegido el mejor de su equipo en 1997 y 1998, año que también recibió el galardón al mejor jugador australiano.

Después de la segunda victoria en la Copa del Mundo fue honrado con la Orden de Australia. En el 2000 recibió la Orden al Merito Deportivo de Australia como promotor del rugby. En 2001 fue admitido en el Instituto Australiano del Deporte “Best of the Best". Durante los Juegos Olímpicos de 2004 en Atenas, se desempeñó como nexo oficial entre los atletas del equipo olímpico australiano y la prensa, además de realizar funciones de asesor y motivador. En 2005 fue admitido en el Salón Internacional de la Fama del Rugby, y, dos años más tarde, en la Junta Internacional de Rugby. Además es embajador de la Federación Australiana de Educación Indígena, fue Embajador de Rugby en la Copa del Mundo 2007, y da el nombre a la "medalla John Eales" que se otorga anualmente al mejor jugador australiano de rugby.

Actualmente es un prospero hombre de negocios relacionados con el rugby, columnista en un periódico, y director de gestión de calidad de otra empresa. Publicó un libro titulado "Aprender de las leyendas" en el que habla de grandes leyendas deportivas australianas, aunque él también quedó inmortalizado en la obra de Peter Fitzsimons, paradójicamente un ex segunda línea de los Wallabies, publicada en 2001.

Su polifacética vida le llevo a consagrarse como todo un ídolo deportivo y social. Hoy no sólo es reverenciado en su país de origen, producto de sus hazañas en el campo de juego y su diplomacia, la sensatez y la buena naturaleza fuera de él. Un segunda línea espectacular en todas las facetas del juego, un emblema del rugby australiano. Sin dudas, uno de los mejores rugbiers de la historia. Y aunque nunca osaron llamarlo “Mr. Nobody” el mundo de la ovalada sabe que no estuvo lejos de la perfección.

Autor: Juan Pablo Zenoni
Foto: IRB
Fuente: Mundial XV
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